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Fomentar la creencia en los Reyes Magos… ¿sí o no?

 

Lucía Boto Pérez, psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes nos despeja dudas sobre si es positivo fomentar la creencia de los Reyes Magos en nuestros hijos, un tema que a muchos padres y madres nos preocupa.

Cada vez que nos aproximamos a estas fechas, algunos padres se debaten entre continuar con la práctica cultural de transmitir a los niños la existencia de los Reyes Magos o, por el contrario, romper con esta tradición y evitar el “engaño”.

Las razones principales que llevan a estos padres a dudar sobre mantener esta tradición impuesta de generación en generación son diversas: generar una ilusión que después habrá que desmontar, alimentar una creencia que no se ajusta a un futuro duro y real, suponer un modelo de referencia para la mentira, apoyar el consumismo de los tiempos modernos…

Vamos a hacer un análisis sobre los efectos negativos y positivos que puede tener mantener o no la creencia y hasta que periodo sería lo recomendable. Por un lado, hay que tener en cuenta que aquellas mentiras que pueden dejar secuelas en los niños son aquellas que construyen un secreto, conducen a la negación de un hecho y no dejan opción a la reflexión, como por ejemplo el origen de una familia o la pérdida de un familiar.

Por otro lado, la creencia en Papá Noel, el ratoncito Pérez o los Reyes Magos supone un ritual en el que los adultos por una vez al año nos incluimos en el “mundo de fantasía” que son capaces de generar los niños. En estas fechas, la ilusión, inocencia y magia se mezclan con la realidad y todos jugamos a formar parte de este mundo de sueños que el niño debe construir en su mente para poder ir progresivamente entendiendo “otros mundos” y fomentar la creatividad y flexibilidad cognitiva.

Hemos de señalar la importancia de no contribuir a asociar estas fechas con el sentido consumista que nos transmite actualmente nuestra sociedad, para ello se han de resaltar otros valores emocionales que se comparten en estos momentos. Además, evitar relacionar la cantidad de juguetes que recibe el niño con su estilo de comportamiento, primero porque todos los niños merecen ser recompensados y motivados (el valor que les transmitamos sobre ellos mismos, influye directamente en su autoestima) y después porque los niños todavía no tienen la suficiente capacidad para regular su comportamiento durante un año para lograr una consecuencia puntual tan a largo plazo.

Las etapas evolutivas apropiadas para conocer el secreto, están relacionadas con la capacidad que el niño va adquiriendo en discriminar entre la realidad y la fantasía, así como entender ciertos conceptos abstractos y no solo los concretos. Hasta los 4 años los niños perciben a los objetos imaginados como una realidad, entienden a los reyes, camellos… como reales. A partir de los 7 años, empiezan a crearse en la mente los conceptos abstractos, es el momento en el que los niños están preparados para conocer el secreto.

Sin embargo, entre los 8 y los 11 años son las edades en las que los niños españoles conocen la verdadera historia sobre la Navidad. Si a partir de esta edad, no ha salido de ellos preguntar sobre esta creencia, es recomendable que la iniciativa salga de los adultos. Pues es un momento en el que ya deben prepararse para comenzar a “entrar en el mundo de los adultos”.

Cuando el niño está preparado para entender las diferencias entre la realidad y la fantasía o el juego, es importante no dramatizar la situación para que el niño no lo viva como un desengaño. Se le explica que cuando él era más pequeño tenía en la cabeza seres imaginarios que poco a poco ha ido descubriendo que no existen. Lo hace cuando empieza a formar parte del mundo de los mayores, señalándole las ventajas que empieza a tener por ser mayor.

Si hay niños pequeños en la familia, podemos hacerle “guardián” del secreto de la “magia”, que se sienta especial por hacerlo y beneficiario de “ser cómplice”. A esta edad se les puede explicar la importancia de las tradiciones familiares y la diferencia entre el “juego de la Navidad” y la realidad.

A medida que el niño va asumiendo responsabilidades y va madurado cognitiva y comportamentalmente, es recomendable transmitirle las ventajas que va adquiriendo con la edad; como la libertad, confianza en sus propios recursos, capacidad de decisión, independencia, autonomía y fortaleza. Así, el niño tendrá la necesidad de ir evolucionando y superando etapas y no se quedará anclado en ninguna de ellas.

 

 

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Silvia Álava Sordo

About Silvia Álava Sordo

Silvia Álava, psicóloga, conferenciante y escritora. Directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Acreditada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid como Psicólogo General Sanitario. Especialista en psicología clínica y educativa. Colaboradora en diversos medios de educación. Autora del libro: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron”.

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