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Cambia de estrategia para conseguir mejores resultados al educar

A menudo conocemos en consulta casos de madres y padres muy preocupados por conseguir determinados objetivos respecto a sus hijos (que estudie más, que sea más ordenada, que lleve todas sus tareas hechas a clase,…) sin conseguirlos.

¿Cómo conseguir mejores resultados al educar?

En muchas ocasiones los intentos por conseguirlos incluyen:

1.Verbalizar nuestra preocupación

  • “Esto no puede seguir así, come o te vas a poner enfermo”
  • “¿Cómo vas a ir sin las tareas hechas?”
  • “Vamos a estudiar, este examen no lo puedes suspender”

2.Pedirle explicaciones sobre su mal comportamiento

  • “¿Pero por qué no te viste de una vez?”
  • “¿Tanto te cuesta hacer un esquema?”
  • “Si sabes que me enfado, ¿por qué no te pones a hacer los deberes?”

3. Insistir e ir detrás de ellos para que hagan lo que pedimos

  • “Te lo he dicho ya veinte veces, recoge tu habitación”
  • “Como te lo tenga que repetir otra vez, me voy a enfadar”
  • “Que sea la última vez que te lo digo, mira que te quedas sin tele”

Si tu insistencia y preocupación no han dado resultado, quizás ha llegado el momento de cambiar de estrategia 😉

Es posible dar órdenes o establecer límites sin necesidad de involucrarnos mediante el enfado, las amenazas tardías o la preocupación. Estas son algunas alternativas a tu disposición:

  • DISIMULA TUS INTERESES. En muchas ocasiones nuestros hijos quieren que reaccionemos ante sus comportamientos, incluso si lo hacemos con enfado o preocupación. Te proponemos limitar tus explicaciones sobre por qué debe hacer determinadas tareas así como tu preocupación por que las haga, para que no tengan opción de manejar la situación. En su lugar,
  • PIDE LO MISMO DE FORMA DIFERENTE. En lugar de pedir repetidamente lo mismo de la misma forma, prueba a pedir determinadas rutinas por escrito, por ejemplo mediante un cartel con dos o tres normas por escrito o dibujos que representen lo que deben hacer, o mediante “misiones” que debe llevar a cabo durante el día.
  • PÍDELO EN POSITIVO. En lugar de preguntarle “¿Por qué no…? o avisar de un castigo (“Como no… te quedas sin…”), pide aquello que es importante para ti “en positivo” y primera persona:
    • Recojo mi habitación antes de las 7
    • Como bien sentado y sin quejarme
    • No me enfado si papá o mamá me piden colaborar en casa
  • ESTABLECE CONSECUENCIAS, NO EXPLICACIONES. Elógiales cuando hacen algo, aunque sólo sea parecido a lo que tú quieres que hagan. Utiliza un programa de puntos para premiar aquello que más les cuesta de forma no inmediata, o establece privilegios (juegos, actividades o beneficios que les gustan y piden) para cuando cumplan. Por el contrario, retira uno o dos de esos privilegios por un tiempo limitado si no lo cumplen. También puedes esperar a que ellos te pidan algo que les interesa (“quiero cenar”, “¿podemos decirle a un amigo que venga a casa?”, “¿vamos al parque?”, “léeme el cuento”) y entonces recordarles: “Cuando tú… (hagas lo que te he pedido), entonces... (hacemos lo que me pides)” manteniendo la calma y sin mostrar enfado 😉
  • DEJA ACTUAR LAS CONSECUENCIAS NATURALES Tus hijos también aprenden de las consecuencias propias de sus actos, no establecidas directamente por ti. Ejemplo de estas consecuencias son las establecidas por su profesor/a cuando no realiza sus tareas, las notas en sus exámenes si no dedica tiempo suficiente a prepararlos, los comentarios de otras personas acerca de su comportamiento, su cuidado personal o bienestar físico, o las comparaciones que otros niños y niñas hacen sobre sus habilidades. ¡No desestimes el valor de este tipo de consecuencias!

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Beatriz Blanca

About Beatriz Blanca

Beatriz Blanca es licenciada en Psicología (2009) y Máster en Investigaciones y Avances en Psicología de la Salud (2010) por la Universidad de Granada. Gestiona Hazteconellos.com, servicio de Psicología destinado a asesorar a familias y profesionales de la educación en la mejora del comportamiento infantil y juvenil, en casa y en la escuela.

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