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Estimular el lenguaje, ejercicios para el desarrollo del lenguaje




En primer lugar es necesario conocer cómo comenzar a estimular el lenguaje en sus comienzos. Para el desarrollo del lenguaje es importante realizar ejercicios en los que el niño deba imitar lo que está haciendo el modelo, ya seamos los hermanos, los padres o los profesores.

Los primeros juegos serán de imitación motriz aunque si se trata de sonidos relacionados con la expresión de emociones, conviene que estén presentes las personas que las expresan.

Los juegos de imitación Los ejercicios de imitación motriz son muy interesantes. En la medida de lo posible, también debemos intentar que imite sonidos o estados de ánimo. Sugerimos los siguientes:

  • Responder siempre de la misma forma cuando se gane un juego (¡¡¡bien!!!, ¡¡¡campeón!!!)
  • Jugar a imitar bailes
  • Jugar a los trenes
  • Jugar a imitar dibujos (grafomotricidad, esquemáticos, garabateo)
  • Jugar a imitar movimientos con distintos objetos
  • Jugar a imitar caras
  • Jugar a imitar movimientos con la boca

Los juegos motrices y prefónicos para estimular el lenguaje aconsejamos actividades como:

Dar órdenes de “una sola acción”, p. ej., colocar al niño una pelota en la mano y decirle “dásela a papá”; nombrar las partes del cuerpo al mismo tiempo que se señalan; emitir fonemas vocálicos exagerando movimientos de la boca; preguntar al niño “¿quién eres?” “¿cómo te llamas?”, “¿de quién es este jersey?” (repetir hasta que el niño responda sin ayuda cuando se le pregunta por algo de su propiedad); intentar que el niño comience a utilizar los verbos en las frases que emita (“mamá, quiero agua” en lugar de “mamá, agua”); nombrar objetos y acciones diversas que observe en una lámina, en una habitación, alimentos conocidos; nombrar personas conocidas en fotografías incluyendo la suya propia…

 

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Ana Roa, pedagoga y autora de “¡Vive la Vida!” y “El yo infantil y sus circunstancias”

 

¿Qué hacemos cuando no habla? La Necesidad Comunicativa.

Es conveniente no preocuparse excesivamente por el tema y tener paciencia. Muchos niños arrancan a hablar cuando de verdad surge necesidad comunicativa y perciben que no son entendidos. Esta necesidad se crea en muchos casos en el ambiente escolar, porque es una situación real para emplear la palabra.

El niño que comienza a hablar un poquito más tarde estará estimulado si nos dirigimos directamente a él, procurando que nos mire a la cara, hablándole de manera muy clara, articulando muy bien y hablando despacito; para todo esto enfatizaremos bastante nuestro lenguaje.

Cuando el niño que habla en su jerga propia, es importante escuchar y dejarle hablar aunque no entendamos nada. No debemos interrumpirlo en momentos de verbalización espontánea, responderemos como si hubiésemos entendido todo (a partir de los 2 años y medio o 3 años empezaremos con un logopeda el trabajo en equipo).

Algunas recomendaciones:

  • Anotar las estructuras lingüísticas que vaya produciendo y exigírselas en contextos adecuados, si no las emite por sí mismo, se las enseñaremos nosotros.
  • Acompañar nuestras acciones de verbalizaciones claras y sencillas procurando utilizar las MISMAS EXPRESIONES en las MISMAS SITUACIONES, sin trabajar un número excesivo al mismo tiempo.
  • Enseñar todo tipo de sonidos y el objeto, persona u animal al que corresponden.
  • Crear un referente concreto de forma correcta: “¿Quieres pan?, sí quiero pan”

El acceso al lenguaje

Diferenciaremos el trabajo en dos contextos:

  1. Terapéutico y logopédico. Se tratará específicamente:
  • La ampliación de la extensión de palabras: monosílabas, bisílabas, trisílabas y polisílabas
  • La ampliación de la longitud de la frase: palabra-frase, dos palabras, tres palabras…
  • La concordancia
  • La unidad morfosintáctica de la frase
  • La articulación (corrección de dislalias)
  1. Escolar y familiar. Se trabajará específicamente:
  • El refuerzo y la generalización al lenguaje cotidiano del trabajo terapéutico
  • La ampliación de vocabulario
  • La generalización de las dislalias corregidas

Es muy recomendable atender a los avances en el desarrollo del lenguaje llevando un registro regular del vocabulario nuevo y ajustar nuestro lenguaje a las necesidades del niño. Hablaremos despacio sin romper la prosodia y cuidando la pronunciación, sin exagerar. Seremos expresivos y no dudaremos en repetir si el niño no nos entiende. Evitaremos la comunicación no verbal en exclusividad, pero si servirá de apoyo a las expresiones verbales que vaya adquiriendo y ajustaremos nuestro lenguaje a lo que el niño pueda comprender, no a lo que pueda emitir verbalmente. La inducción, las preguntas alternativas, serán algunas de las técnicas más eficaces. Reforzaremos con efusividad sus nuevas producciones lingüísticas.

Algunos ejercicios:

  • Denominar objetos del vocabulario básico en láminas o fotos
  • Evocar respuestas concretas a preguntas simples
  • Cantar canciones sencillas con elementos repetitivos
  • Expresar interjecciones
  • Recitar poesías con versos sencillos y rimados
  • Decir retahílas sencillas

Ana Roa, pedagoga. Autora de “¡Vive la Vida!” y “El Yo infantil y sus circunstancias”.

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Ana Roa

About Ana Roa

Pedagoga, especializada en TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y colabora con muchas editoriales pedagógicas y medios de comunicación. Autora de los libros ¡Vive la vida! y El Yo infantil y sus Circunstancias, sobre educación emocional.

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